Tejedoras y tejedores de futuros, esperanzas y de sueños
Fundehumac -Fundación Para el Desarrollo Humano Comunitario-, es el producto de un sueño llevado a la realidad. De la mano de Alba Lucía Varela Moreno, Fundehumac nace con el objetivo de sacarnos de la apatía y el miedo, ayudándonos a realizar ese sueño de alcanzar la felicidad, dentro de la equidad, para nuestra generación y las futuras.
Somos conscientes del deterioro de la sociedad y de las debilidades de las instituciones estatales, políticas y militares y que esto aumenta la crisis humanitaria por la que atraviesa el país. Esta condición se establece como elemento determinante para el permanente sostenimiento de la guerra y la desigualdad y demuestra la directa proporcionalidad entre el empobrecimiento y la agudización del conflicto armado.
La juventud aparece como un blanco en las redadas y los reclutamientos ilegales realizados por diferentes grupos con poder. Niños y niñas de 14 años o menos son anexados a grupos de combates y reciben un salario financiado con los ingresos del narcotráfico, la extorsión y las contribuciones de pequeñas elites poderosas. Estas situaciones de conflicto armado facilitan la esclavitud sexual, la prostitución, embarazos y uniones maritales forzadas, imponiendo de ésta manera conductas morales por la fuerza y exponiendo a las víctimas a todo tipo de enfermedades físicas y mentales.
Estas prácticas fragmentan los núcleos familiares, sociales y comunitarios. Dentro de este panorama los niños, niñas, los jóvenes y las mujeres son los más afectados. Las mujeres son reclutadas para satisfacer las necesidades sexuales de las tropas y en muchos casos obligadas a su confinamiento en el campo de batalla, son maltratadas por defender sus parejas y sus hijos, son desarraigadas (desplazadas) junto a sus familias para evitar el reclutamiento de sus hijos y en especial de sus hijas, las cuales son requeridas a partir de los 12 años y bajo el criterio de cumplir determinados patrones estéticos. Las madres señalan el riesgo de que sus niñas sean obligadas no sólo a combatir sino a servir de esclavas sexuales. Todas estas situaciones arriba descritas representan el reto para Fundehumac, una misión apoyada en el amor y el rescate del ser humano.
Desde su creación, Fundehumac fue consciente de la educación como herramienta para la dignificación del ser humano y por esto se empezaron a abrir espacios con las mujeres líderes, formándolas y acompañándolas en los procesos de sus comunidades, con una incidencia social y política que empezó a cambiar sus proyectos de vida, encontrando entre ellas líderes en acciones comunales, representantes en entes estatales y empresarias, que hoy son multiplicadoras dentro de sus comunidades, realizando así un verdadero tejido social. Es importante resaltar la presencia de las mujeres indígenas en estos procesos, donde se les ha respetado su idiosincrasia y se ha articulado con los procesos de desarrollo de la dignidad de la mujer.
Con el objetivo de afianzar el programa educativo, en el año 2000 Fundehumac decide crear un programa en conjunto con Magdalena Foundation Inc. llamado “Becas Mérito a la Excelencia”, con el fin de brindar apoyo educativo integral que consiste en un componente de formación social bajo la tutela de Fundehumac y un componente económico a cargo de Magdalena Foundation Inc., con ello se ha facilitado el acceso a la educación superior a jóvenes de estratos socioeconómicos bajos, algunos de ellos victimas de la violencia, junto a una formación paralela encaminada a la generación de seres humanos integrales humanistas, haciendo mucho énfasis en la mujer y la importancia de educarla para que pueda ser la mejor formadora de las nuevas generaciones.
Paralelamente Fundehumac, durante los años 2001 y 2003, desarrolló una estrategia de apoyo psicosocial, académico y empresarial dirigido a la comunidad en situación de desplazamiento, en el cual la mujer jugó un papel muy importante al aprender a empoderarse de su proyecto de vida como persona social y política, capaz de superar los dolores y los traumatismos dejados por la violencia. Con el objetivo de propagar la influencia ejercida, los becarios y becarias formados por Fundehumac, ven la necesidad de atender de forma integral a los hijos y las hijas de las mujeres que son parte del proyecto. Esto da inicio a un proceso de alfabetización y apoyo psicosocial por parte de los becarios dirigido principalmente a los niños, niñas y sus padres. Tiempo después, miembros de la organización Amigos de Colombia deciden realizar pequeños aportes económicos para la adquisición de uniformes y útiles escolares básicos que fueran entregados a los niños y niñas parte del proceso, esto lleva a que se concrete un nuevo programa entre estas dos organizaciones llamado Paso a Paso, en el cuál Fundehumac lidera la formación y orientación académica y social y Amigos de Colombia el aporte financiero. Paso a Paso brinda apoyo a un grupo de 42 niños lo cual es financiado por Amigos de Colombia, pero hay una totalidad de 525, en su mayoría niñas, en los diferentes municipios y corregimientos donde Fundehumac tiene presencia con asistencia sicológica, académica, formativa y recreativa, todo ello orientado a la creación de un proyecto de vida propio con el fin de que crezcan física, psíquica y emocionalmente sanos, construyendo cultura de paz, mediante el auto-reconocimiento y utilizando como estrategia la conciencia del amor para así llegar a ser hombres y mujeres felices. Esta estrategia les enseña a amarse a sí mismos y a desarrollar habilidades y destrezas. Estos niños y niñas están demostrando comportamientos positivos y constructivos que los diferencia de los demás en la escuela y en sus comunidades, que los impulsa a salir adelante porque ellos cuentan con el apoyo de sus madres, quienes han sido incluidas como parte primordial en el proceso.
Estas madres reciben orientación y formación de Fundehumac con el fin de construir metodologías acordes al desarrollo integral de ellas, su familia y su entorno, que promuevan el cambio de modelos de conductas violentas repetitivas por acciones proactivas de desarrollo.
Fundehumac reconoce que la mujer es la columna vertebral de la familia y ejerce un papel protagónico muy importante en la sociedad. Parte del sueño de Fundehumac es que se hable y se auto perdone, ya que la mujer no solo es victima del violador sino de una sociedad que la señala haciéndola sentir culpable del crimen que han cometido contra ella. He aquí otra complejidad, ya que hay que cambiar la mentalidad social. La sociedad en un principio puede repudiar la violación pero adopta una actitud de inercia que, a largo plazo, no ayuda a la víctima. La mujer ha sido violada y maltratada a través de los siglos, sin embargo la mujer sabe, supo, y sabrá, de la importancia de ella dentro de la sociedad como eje del cambio. Es aquí donde Fundehumac trabaja conjuntamente con la mujer para que ésta sea verdaderamente reivindicada y ejecute el cambio desde lo individual, al núcleo familiar y social. A través de estas acciones Fundehumac ha venido rescatando un grupo de mujeres del silencio y el dolor que las embargaba por las violaciones, como las sexuales, dentro del conflicto.
Como parte de ésta recuperación, Fundehumac capacita a las mujeres en el ámbito empresarial, creando en ellas la mentalidad de ser autosostenibles económica y emocionalmente. Bajo la figura inculcada de mujeres emprendedoras se empiezan a desarrollar diferentes estrategias económicas dentro de proyectos que Fundehumac ha gestionado ante diferentes entes nacionales e internacionales, entre ellos Acción Social, en alianza con el PMA (Plan Mundial de Alimentos), la Alcaldía del Distrito de Santa Marta y Colombia Project.
En la Guajira, un programa incluye 90 mujeres indígenas de la comunidad Wayúu. Estas mujeres tejen hamacas, mochilas y prendas de vestir. El financiamiento les permite adquirir materiales para trabajar y los productos son vendidos localmente y también son distribuidos en otras ciudades, hoteles y centros comerciales. Fundehumac ha organizado estas comunidades en asociaciones de trabajo y esto ha logrado una especie de milagro en sus comunidades. En la cultura Wayúu los hombres no trabajaban, sin embargo a raíz de la influencia ejercida por éste proyecto los hombres han comenzado a colaborar en la finalización de los productos y este fenómeno indica un mejoramiento en la entidad familiar y comunitaria. Miembros de la comunidad indígena Arzaria también son beneficiados de estas iniciativas.
Fundehumac desea construir un modelo que pueda garantizar protección a la mujer y un entorno de equidad real. Sin embargo, Fundehumac no cuenta con los recursos suficientes para atender a toda la población en situación de vulnerabilidad que existe en nuestra región. Fundehumac tampoco tiene una sede propia para multiplicar su influencia de trabajo. Aún así, Fundehumac ha tocado la vida de cientos de mujeres víctimas y ha contribuido a que la mayoría de ellas identifiquen estrategias para su recuperación y re-integración a la vida familiar y comunitaria. Muchas de estas víctimas perdieron su presencia sexual y familiar como consecuencia del la violencia que se vive en el país.
Durante el 2008 y el 2009 Fundehumac ha venido desarrollando un proyecto de mujeres que trabajan por la paz, organizadas en diferentes municipios, que desde lo cotidiano han creado estrategias de formación en las cuáles han descubierto que la mujer por su condición de cuidadora de vida es menos violenta que el hombre. Esto ha llevado a que se cree un movimiento denominado “Mujeres y Hombres por la Vida”, liderado por mujeres pero no excluyendo al hombre como parte importante del proceso y preparándose desde la óptica de asambleas constituyentes para tener una incidencia política y administrativa en los municipios donde residen.
Para empoderarlas, y como parte de todos los procesos anteriores, Fundehumac trabaja en la formación de Bancos Comunales, los cuales se entienden como fondos formados alrededor de cada una de las comunidades donde Fundehumac trabaja, que toman vida a través de una resolución y se rigen por unos estatutos, reglamentos de crédito y reglamento de acciones que previamente son consultados y aprobados por la comunidad de acuerdo a las condiciones de cada municipio. Así las personas accionistas empiezan a tener un sentido de solidaridad con la otra donde todos los miembros deben cuidar por la sana prosperidad de la empresa, permitiendo que cada uno de ellos pueda beneficiarse de créditos y a la vez creen la cultura del ahorro y del pago. Estos programas fortalecen el tejido social e integran los miembros a un pensamiento global comunitario donde la mujer tiene la oportunidad de liderar la tarea empresarial.
Los procesos anteriores se ha venido desarrollando bajo los parámetros de los afectos y hoy podemos decir que ha sido nuestra gran herramienta para empezar a generar en nuestras mujeres el rompimiento de paradigmas que no las dejaban tratar de salir de ese laberinto de dolor que día a día y año tras año venían cargando y hoy son conscientes y han asumido la responsabilidad que solo las mujeres podremos ser las generadoras de cambio desde mi yo hasta el universo.
Porque somos tejedoras y tejedores de futuros, esperanzas y de sueños, podemos identificar los pedazos de la manta de la vida que se ha roto por dolores y tragedias. Fundehumac desea reconstruir, puntada a puntada, anudando o con remiendos, cada hilo suelto o hueco del tejido con amor”
Alba Lucía Varela Moreno
Presidenta
FUNDEHUMAC |